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ALABAR Y SALVAR KUÉLAP

Luis Alberto Arista Montoya* La conservación de la ciudadela de Kuélap está de malas, con tendencia a empeorar. No por culpa de su propia antigüedad histórica. No. Ni por causa de los caprichos de la naturaleza. No. Sino más bien por culpa de ciertos burócratas- que designados para cuidarla y preservarla

ALABAR Y SALVAR  KUÉLAP



24/05/19 - 06:34

Luis Alberto Arista Montoya*

     La conservación de la  ciudadela de Kuélap está de malas, con tendencia a empeorar. No por culpa de su propia antigüedad histórica. No. Ni por causa de los caprichos de la naturaleza. No. Sino más bien  por culpa de ciertos burócratas-  que designados para  cuidarla y preservarla-,  no tienen ni la capacidad ni la voluntad para asumir sus responsabilidades. No por culpa de la pátina del tiempo histórico, sino por la irresponsabilidad de algunos patanes de hoy en día.

    Peor aún, creemos que  estos pusilánimes burócratas ejercen una voluntaria desidia, no cumplen con  su trabajo. En estos tiempos modernos donde la comunicación e información es de orden instantáneo resulta  insultante tapar las fallas en los trabajos de conservación y restauración de nuestro principal monumento arqueológico. Pues, las noticias, fotografías y videos propalados por las redes sociales y la prensa escrita nacional e internacional muestran un posible colapso de sus muros externos e internos. No se puede tapar ni el sol ni la luna con un dedo, es decir, cada día y cada noche que pasa el mayestático monumento corre peligro de derruirse, devenir en escombros… Ahí sí mamita ¡Adiós turistas!

    En el Perú los monumentos arquitectónicos (urbanos y rurales) sufren la inclemencia de dos tipos de enemigo: uno,  la agresión de los fenómenos naturales (terremotos, lluvias, huaycos, heladas, incendios, etc.); y dos, la incuria de las autoridades (alcaldes, gobierno nacional y regional, funcionarios, ingenieros, etc.). Estos dos enemigos asedian ahora a Kuélap: silente, ancestral y originario monumento arqueológico que nos legaron los ancestrales chachapoya. 

    Pero a juzgar por los datos recibidos, es la autoridad regional de cultura- representante de la Ministra de Cultura-  es quien   no tiene ni la meritocracia debida ni la buena y capaz voluntad de trabajar, el mayor responsable del abandono de Kuélap, por no hacer el seguimiento crítico a la empresa encargada de su mantenimiento.

     Es más, los trabajadores de las comunidades aledañas han sido puestos de lado (como piedras a la vera de los caminos), siendo maltratados por supuestos ilustrados profesionales. Voluntariamente ignoran que estos comuneros son los mejores guardianes y custodios de los bienes culturales de sus antepasados, por los que sienten un auténtico sentido y sentimiento de pertenencia, y no un sentimiento postizo como los que muestran esas autoridades que alardean “orgullo regional” de la boca para afuera. ¡Qué viva Kuélap! ¡Tres ipipras por la Cultura Chachapoya! Puro Simulacro. Simulan y disimulan con su cháchara.

    El buen orgullo no se demuestra. Se muestra humildemente. Asumiendo cada uno su responsabilidad ante todos y todas  todo el tiempo. Aquí, frente a la irresponsabilidad de la empresa Quetzal que fue encargada por el Plan Copesco Nacional (órgano de gestión perteneciente al viceministerio de Turismo) de las obras de mantenimiento de la ciudadela, la que ha tenido que asumir desde un principio la administración y supervisión de las obras debió ser  el Ministerio de Cultura, claro está, a través de su Dirección Regional de Cultura. Pero no ha sucedido así, por la incuria voluntaria (que es lo más grave) de las autoridades políticas, culturales y turísticas que medran en sus puestos pensando en el sobre de la quincena o de la mensualidad.

    Frente a la majestuosidad de Kuélap y su bello entorno paisajístico caben dos miradas intencionales: Una mirada estética para reconocer y hacer respetar su belleza cultural y natural; y una mirada ética  para trabajar con todo ahínco a favor de su conservación, comprometiéndonos al cien por ciento, sin medias tintas, asumiendo posiciones firmes. Esa horrorosa y casi permanente  “reconstrucción” cubierta de palos y plásticos- tal como hizo Copesco en la Plaza Mayor y la Plaza de la Independencia en Chachapoyas- es  todo un atentado a la sensibilidad estética de los habitantes, de turistas internacionales y nacionales: agrede a la mirada, al buen gusto estético.

    Es tiempo que aprendamos de las lecciones de la administración de Machu Picchu. El Ministerio de Cultura tiene que nombrar a un pequeño pero eficaz equipo de arqueólogos y arquitectos para que se encargue de la buena gestión del monumento, y con un Arqueólogo Residente que permanezca y viva in situ cual administrador de todo el complejo arqueológico, que tiene que estar reportando semanalmente a su central(en Chachapoyas, cuya dirección tendría que estar en manos también de un historiador, de ser posible ) sobre las incidencias culturales y turísticas; porque si se permite la invasión del llamado turismo de manada es que estaríamos permitiendo también la depredación de nuestro monumento; y que este administrador trabaje en forma convivencial con los comuneros del lugar, que son los que mejor saben de  agricultura, de la flora y fauna de esos bosques aledaños; y que en un   futuro inmediato los jóvenes integren la elite de bomberos contra los incendios forestales, que varias veces han amenazado el entorno de Kuélap. La sabiduría popular es la mejor aliada: pues constituye el patrimonio cultural vivo. Es por eso que hay que ser creativos para integrar a los pueblos que se han visto aislados por los servicios del teleférico. En esos pueblos hay que fomentar el turismo gastronómico y el turismo vivencial (para que los turistas coman nuestros tradicionales potajes, y vivan la experiencia de  tejedores y ceramistas en pleno trabajo) después de sus visitas. Hay que integrarlos y capacitarlos. No marginarlos, mucho menos maltratarlos. Kuélap es patrimonio cultural de todos y todas. La inclusión cultural es perentoria.

     Ya es tiempo señor Presidente Regional  que Ud. tome (y dome) de los cachos a ese brioso y pasivo toro. Agarre el teléfono y comuníquese directamente con la Ministra de Cultura. Póngale en autos y propóngale salidas inteligentes. Ud. ha sido elegido por voluntad popular, ella, la Ministra, ha sido designada; pero ambos tienen igualdad legal y de oportunidades para trabajar en forma dialogante. Reúnase con ella en Kuélap, para ver en vivo y  en directo el problema. Convóquela a su cancha.

  Haga eso antes que sea muy tarde. Evitemos la muerte lenta de la gallina que pone huevos de oro, porque Kuélap se ha constituido en nuestro principal atractivo turístico a nivel universal. Es un monumento fascinate, como lo es Machu Picchu…Este es nuestro alegato. Y nuestra sugerencia.
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 *EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 24 de mayo del 2019. Luis Alberto Arista Montoya.


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