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BRASIL, UN ESPEJO ROTO

Luis Alberto Arista Montoya* Brasil es un país-continente. Y como todo inmenso territorio geográfico y demográfico, está lleno de contrastes que a veces llegan hasta ser paradojales: de pronto cae en incendios políticos

BRASIL, UN ESPEJO ROTO



30/08/19 - 06:32

Luis Alberto Arista Montoya*

    Brasil es un país-continente. Y como todo  inmenso territorio geográfico y demográfico, está lleno de contrastes  que a veces llegan hasta ser paradojales: de pronto cae en incendios políticos como en incendios naturales; en  tragedias político-sociales (por ejemplo, el caso corruptígeno de Lava Jato, de  dimensión latinoamericana), pero que, al mismo tiempo, sale del agujero negro bailando y cantando en los carnavales de Río de Janeiro, en casi todo su territorio tropical.; o llenando estadios de fútbol todos los fines de semana. Tragedia/alegría es su dialéctica vital.

    La voracidad de los actuales incendios, en gran parte de su amazonia, están motivando medidas solidarias a nivel latinoamericano e incluso mundial, porque se trata de la chamuscada y deforestación definitiva de bosques que oxigenan a nuestro planeta, junto a los bosques de la selva africana, que también se encuentran  amenazados.

    Para nosotros los amazonenses esta tragedia es una situación-espejo que ha de servirnos para aprender a respetar y preservar nuestros bosques, máxime cuando  el Complejo Arqueológico de Kuélap, en los últimos años, ha sufrido tres incendios, siendo el último (que tuvo 5 focos de origen y propagación, ¿qué raro no?) el más intenso y peligroso; controlado después de tres días, como siempre, por los valerosos bomberos con ayuda de los comuneros, la policía, los soldados,  y una ayudadita  de la propia naturaleza mediante su humedad nocturna y matutina (bendito “sereno”, tanto en épocas de siembra como en épocas de sequía). Las preguntas que surge ahora son: ¿Después del incendio qué? ¿Cuáles son los resultados de la investigación acerca de las causas? ¿Qué medidas preventivas vamos a tomar? ¿Hasta cuándo nuestra región no contará con un cuerpo de bomberos especializado en incendios forestales? ¿Por qué no  crear una elite de bomberos forestales, a manera de una sección adscrita al Cuerpo de bomberos de Chachapoyas, junto a la policía forestal? ¿Por qué no aceptamos el asesoramiento de los bomberos forestales de Macchu Pichu, que ya tienen una debida preparación desde el año de 1987?

    Hay que pasar de la Toma de Conciencia y de la Toma de Posición a la Toma de Decisión, con inteligencia, voluntad y carácter: TC+TP=TD, esa es la fórmula pragmática.

     Mientras tanto mirémonos críticamente en el espejo roto de Brasil. Hay que estar alertas para defender nuestros bosques del Alto Amazonas, como del Bajo Amazonas. No vaya ser que la proyectada Expo-Amazonas para el próximo año, y la celebración del Bicentenario de la Independencia (en el 2021) nos pillen chamuscados y cashpados  a causa  de nuestras propias negligencias al otorgar falsos pedidos de ampliación de  frontera agrícola- cercanos a Kuélap- , con miras a instalar otro tipo de negocios ligados al turismo leonino.

    En la amazonia brasileña como en la amazonia peruana existen, por tradición, las ´queimadas´ o las ´quemadas´ de bosques, que son incendios puntuales, en la época de verano, ocasionados por la acción del hombre (campesinos, pequeños y medianos  agricultores) con el fin de preparar los suelos y extender las áreas agrícolas. Lo que pasa es que – debido a la angurria humana, y a los vientos que se entrecruzan- estos incendios provocados se salen del control, extendiéndose a través de los pajonales que cubren las raíces de los árboles, o a través de muchas  chispas  que brotan fuertemente.

     En Brasil- dicen los expertos-  el actual incendio está más relacionado con la deforestación que con la sequía regional; pues existen grandes hacendados, ganaderos, mineros y madereros -posibles financistas de nuevos políticos- interesados en ampliar su poder económico a costa de la tala indiscriminada, y provocando incendios a pedido, con buena paga.

    Toda una organización criminal que le importa un bledo la cosmovisión del hombre amazónico (contactado o no con la civilización). Claro que es un atentado contra la flora y la fauna silvestres o sembradas, pero a muy pocos preocupa el estado calamitoso de las comunidades nativas; al hombre que sobrevive con la caza y pesca, con los frutos de los árboles o con su mísera agricultura familiar. (A propósito de la cosmovisión del hombre amazónico, véase el libro: Mitológicas, lo Crudo y lo Cocido, un estudio sobre los indios Bororo de la región central de la amazonia brasileña, escrito  en 1964 por Claude Lévi-Staruss, fundador  del Estructuralismo Antropológico).

     Son nueve los estados brasileños que están soportando estos incendios, siendo la más afectada Porto Velho, perteneciente al estado de Rondonia. La Nasa -según el diario El Comercio- destacó que los incendios identificados han sido más extensos, intensos y persistentes en los márgenes de las carreteras de la región central. Lo mismo puede pasar en los márgenes de los ríos, y de  caminos de herradura (o caminos inca y preinca)… Según nuestros informantes el último incendio en Kuélap se habría iniciado en el margen derecho del río Utcubamba, cerca del puente de piedra del antiguo pueblo de El Tingo; que desde una pequeña quema de rastrojos vegetales o roso se habría propagado rápidamente en forma ascendente a causa de los vientos entrecruzados, hasta llegar al cerro La Barreta, muy cerca a la fortaleza, cuyos muros centrales lucen ahora endebles, a punto de colapsar. Si el fuego llegaba hasta ahí, y se propagaba hacia su interior, otro sería el cantar/y contar ahora: mucho más trágico, porque las junturas de piedras se abrían, los muros se abombaban hasta terminar desplomándose. Felizmente que no fue así. Pero estamos advertidos. “Ojito, ojito” con nuestro principal ícono monumental arqueológico.

    Es por eso que esperamos  que sea nombrado  para mandar y comandar un eficiente Director Regional de Cultura, profesional del área, que conozca nuestro patrimonio arqueológico y que haya recorrido nuestro intrincado territorio identificándose con las comunidades que en verdad constituyen el Patrimonio Cultural Vivo de la Región Amazonas. Nuestras autoridades debieron haberle planteado  esta urgencia al Ministro de Cultura cuando  llegó a Kuélap en visita forzada durante el incendio. Pero no es tarde, hay que insistir. Rompamos  el viejo mito de que Lima sigue siendo el Perú. Apaguemos ese fuego burocrático. Abandonemos el juego centralista obstructor, con gestión creativa y creadora.
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Luis Alberto Arista Montoya. Lima 30 de agosto del 2019.

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