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EL CUIDADO DEL CUERPO

Luis Alberto Arista Montoya* Pareciera que en nuestro país las buenas noticias son esporádicas, mientras que las malas noticias son pan de cada día: pues las primeras tardan pero llegan silenciosamente como pasos de paloma

EL CUIDADO DEL CUERPO



16/09/19 - 06:31

Luis Alberto Arista Montoya*

    Pareciera que en nuestro país las buenas noticias son esporádicas, mientras que  las malas noticias son pan de cada día: pues las primeras tardan pero llegan silenciosamente como pasos de paloma para contentarnos a muchos  y hacer felices a los directamente  involucrados; en cambio, las malas noticias que invaden los medios muchas veces  con posverdades (o noticias falsas) correen como reguero de pólvora. Además: las malas noticias “venden más” porque juegan con el morbo. Las buenas pasan a segundo plano.

   Veamos dos casos relacionados con el  problema de la salud de los peruanos. Hace unos días nos sobrecogió varios días la noticia de la muerte de unos bebés nacidos prematuramente (neonatos) en una serie de hospitales públicos, por la ausencia de  incubadoras que pudieron haber salvado sus vidas. Una vez más  desidia y negligencia. Mientras tanto ciertos “líderes” endulzan sus lenguas diciendo: “trabajamos por los niños que son el futuro del país”. ¡Pamplinas señores!

    El otro caso de salud sí tiene significación positiva, y lo comentamos porque reconocer a sus protagonistas es de caballeros, pues nos contenta y nos llena de optimismo. Tiene que ver con la sabia y bendita profesión de la medicina. Al hospital regional Virgen de Fátima llegaron hace por esos días dos hermanas, Celia y Alicia,  procedentes de la comunidad nativa de  Nazaret solicitando ser operadas del rostro, pues ambas tenían parte de la cara y nariz afectadas por tumores que crecían y  tendían a desfigurarlas más y más, se sentían feas, enfermas y, seguramente, discriminadas.

    Los médicos tratantes, después de estudios rigurosos y pertinentes, diagnosticaron el mal: se trataba de una “tumoración epidermoide con invasión en la nariz y la cara”. Parece que los tumores no son malignos. Y gracias al seguro del SIS y la habilidad profesional del equipo interdisciplinario comandado por el Cirujano chachapoyano, Dr. Rolando Ramos Chuquinbalqui, estas dos mujeres vivirán sin avergonzarse de su fealdad, sonriendo ante los demás, ya no a escondidas.  Dos preguntas al respecto: ¿Cuántas Celias y Alicias existen  en todo el Perú, en nuestra región? ¿Cuáles son las causas de estas tumoraciones? Los médicos investigadores tienen la palabra. No olvidemos que son nuestras comunidades nativas e indígenas las más vulnerables en nuestra región.

   La operación fue un gran trabajo de reconstrucción de la cara, que como rostro es la carta de presentación biológica que tiene todo ser humano. Todo ser humano se autoidentifica (y los demás le identifican) a través de su rostro: al ver nuestra cara diariamente  en el espejo sabemos que uno es, que existimos como persona, bonita o fea (o más o menos, no importa). Cuando nuestros prójimos (próximos) ven nuestra cara de inmediato nos identifican con nuestro nombre y apellidos, o con nuestro apodo o chapa (que a veces es certera o maligna, depende). Dicho sea de paso, Los chachapoyanos (y chachapoyanas-para que no se resientan las feministas) tenemos la proclividad de poner chapas. 

   Lo cierto es que el escenario de libertad con el que cuenta de inmediato una persona es su cuerpo; y que nuestro cuerpo se sintetiza en nuestro rostro. En una gran dimensión el rostro representa al YO. Mi yo es mi cuerpo. La otra gran dimensión son los rastros que uno va dejando en su trayectoria vital, por más humilde que esta sea. De ahí la importancia de cuidar nuestro cuerpo, de nuestro “Ser Ahí” en el mundo que moramos. Cuidarlo mediante el saneamiento de la vivienda, mediante políticas de salud preventivas; cuidarlo de la agresión delictiva; sanarlo cuando caiga enfermo utilizando medicinas científicas accesibles, o medicinas alternativas (de plantas de frutos y frutas saludables).

   Este mensaje del cuidado corporal es una  lección que nos dejan las nativas Celia y Alicia a sus 71 y 78 años de edad, respectivamente. Y los médicos han sido exitosos porque han trabajado en equipo, sobre todo en un momento en que priman los individualismos y negligencias médicas en el sector Salud: sector que anda desde hace tiempo enfermo institucionalmente.
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 *EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 12 de setiembre del 2019. Luis Alberto Arista Montoya (Profesor Universitario del curso de Estética e Historia del Arte)  
    

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