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SELECCIONAR PARA ELEGIR BIEN

Luis Alberto Arista Montoya* En estos momentos de crisis moral y de ambiciones políticas por llegar a ser congresistas a toda costa, dos tipos de cáncer conmueven al Perú: uno de orden biológico y, el otro, de orden moral (conocido como el cáncer de la corrupción). Ambas son patologías tremendamente dañinas.

SELECCIONAR PARA ELEGIR BIEN



23/01/20 - 16:41

Luis Alberto Arista Montoya*

    En estos momentos de crisis moral y de ambiciones políticas por llegar a ser congresistas a toda costa,  dos tipos de cáncer conmueven al Perú: uno de orden biológico y, el otro, de orden  moral (conocido como el cáncer de la corrupción). Ambas son patologías  tremendamente dañinas.

    Mientras el cáncer biológico ataca y mata a cuerpos individualizados, el cáncer de la corrupción degenera el cuerpo y tejido social e institucional de nuestra nación que en estos días padece una gran parodia democrática: pues, casi todos los candidatos al Congreso se ufanan de ser honestos y prometen “luchar  a fondo contra la corrupción”. 

     Por otro lado- esto nos lo advierten los médicos oncólogos-, el cáncer biológico tiende  hacer metástasis afectando a otros órganos biológicos, pero no es contagioso (salvo los adquiridos por transmisión sexual), aunque algunas personas tienen, desgraciadamente, alguna predisposición genética por lo que son pasibles de sufrir algún tipo de cáncer.  

    Contrariamente, el cáncer de la corrupción sí es contagioso: afecta  principalmente a políticos, funcionarios, asesores, embajadores, magistrados, encuestadores, a militares y a un largo etecétera. Este cáncer es corruptígena, es decir, su radio de acción tiende a extenderse, contagia. El caso Lava Jato ha encontrado en el Perú una tierra fértil; Odebrecht  ha sido la gran radiografía para saber quién es quien a nivel de “líderes”, ha demostrado “la decadencia y caída de casi todo el mundo”. 

    Ese casi (que se mantiene aún limpio) lo integran ahora en parte- supuestamente- la mayoría de los actuales candidatos al Congreso y que podrían convertirse en la reserva moral del Perú.
 
Tenemos esperanza que así sea. Ojalá. De ahí la importancia de ir a las urnas bien informado para votar en forma responsable. No votar al champazo, ni en blanco ni viciado.

     Por ejemplo, si nosotros votásemos en Amazonas lo haríamos    por nuestro paisano el Médico Oncólogo Absalón Montoya Güivin. Pues como médico cirujano- especializado en cáncer del estómago- él sí sabe orientarnos, prevenir y luchar contra esta maligna enfermedad. Y, por analogía, ahora como candidato está prometiendo extirpar el cáncer de la corrupción del cuerpo de nuestra querida Región Amazonas. Absalón es un profesional preparado, honesto, dice lo que piensa y piensa lo que dice. Tiene poder de voluntad.
Nos puede representar dignamente, con altura intelectual.

   Y, mientras que para prevenir el cáncer biológico existen medidas preventivas, fármacos y vacunas, en cambio para prevenir el cáncer de la corrupción  no las hay, salvo el de la buena educación moral y la ética del ejemplo que se reciben en el seno del hogar y en los buenos colegios. 

   Mucho cuidado entonces queridos paisanos: antes de marcar  su voto en la cédula este domingo infórmese bien acerca del historial del partido político, así como también de la hoja de vida de su candidato predilecto. Seleccionar para saber elegir bien es la voz. Evitemos votar por algún aventurero, mentiroso, corrupto o fanfarrón. El cuerpo y el espíritu de nuestra Región ( y de nuestro Perú en general) ya no soportarán que una vez más nos equivoquemos. Buena suerte en este domingo de ascuas.
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 EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 23 de enero del 2020. Luis Alberto Arista Montoya.

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