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AMISTADES PARALELAS: PABLO MACERA Y GERMÁN CULLAMPE*

Por: Luis Alberto Arista Montoya Al tiempo que nos aprestábamos a escribir esta nota en torno a la muerte del insigne historiador Pablo Macera Da´llorso, acaecida el pasado 9 de enero, otra muerte, la del insigne músico popular Germán Cullampe Herrera

AMISTADES PARALELAS: PABLO MACERA Y GERMÁN CULLAMPE*



14/02/20 - 00:21

Por: Luis Alberto Arista Montoya

    Al tiempo que nos aprestábamos a escribir esta nota en torno a la muerte del insigne historiador Pablo Macera Da´llorso, acaecida el pasado 9 de enero, otra muerte, la del insigne músico popular Germán Cullampe Herrera, terminó aturdiéndonos aún más. Escribimos en paralelo en homenaje a estos amigos.

    Cuando muere un amigo de verdad una porción de nuestra vida queda fracturada; experimentamos nuestra propia muerte a través de la triste desaparición del otro. Ya no somos los mismos, quedamos incompletos, inconclusos, parte de uno se nos va. ¡No!, no es que los muertos se quedan solos en su tumba, somos nosotros quienes quedamos solos: sin su compañía. Su carne, hueso y espíritu mutan para  terminar  instalándose en nuestro recuerdo, en nuestro imaginario. Sus familiares y amigos vivos los tendrán vigentes en su memoria, a través de una rememoración perpetua. Todos desde que nacemos somos un “proyecto- de- ser” que al mismo tiempo somos un “ser-para-muerte”: esa es la ley de la vida.

   La de Pablo Macera y la de Germán Cullampe fueron vidas paralelas: cada cual cumplió de la mejor manera su “proyecto-de-ser”. Fueron distintos y distantes.

   Sin embargo, podemos encontrar en estas dos ejemplares vidas algunas aproximaciones. Ambos fueron maestros: Macera un preclaro maestro de la ciencia de la Historia; Cullampe un gran maestro de la música popular y director de una banda musical en el glorioso Colegio San Juan de la Libertad, que terminó formando otra armoniosa banda con sus exalumnos que lo despidieron hacia su última morada con sones aprendidos, creados o recreados

     A Pablo Macera- nos consta- le gustaba también la música popular (sea como diversión o como objeto de estudio), más que la música clásica o académica. Recordamos, por ejemplo, cuando fue mayordomo de la Cruz de Quiruvilca que celebran los migrantes ayacuchanos que ahuyentados por el terrorismo llegaron a poblar los cerros de Huampaní en Chaclacayo, entre ellos el artesano retablista Jesús Urbano y su señora Genoveva e hijos. Macera, que nació en Huacho (en el año 1929) gustaba de huaynos, mulizas, tonderos y marineras, no obstante su origen familiar italiano. Gozó y estudió el arte popular andino, y la pintura amazónica hecha por los nativos en yanchamas (cortezas de árbol).

    El nombre de un antiguo disco “La banda de mi pueblo” integrada por los hermanos del maestro Alejandro Sulca Huamán, nacidos en Andahuaylas (tierra del Tayta Joshé María Arguedas) creo que resume la vida, pasión y cultura de Macera y Cullampe.

    Germán llevó la música en su sangre, en sus neuronas y cromosomas. Fue un músico nato y neto: es decir innato. Pues perteneció al linaje de la familia Herrera, una familia de tradicional prosapia. “De tal palo, tal astilla”, “de raza le viene al galgo”, rezan estos sabios adagios que grafican su auténtica vocación.

   Macera escribió un grandioso libro que lleva por título: Pintores Populares Andinos (Lima 1979). Nos inspira porque creemos que ahora en Amazonas  hace falta escribir sobre  los Músicos Populares de los Andes Orientales, en el cual el aporte musical de la familia Herrera (con sus santones, don Francisco y don Calixto Herrera a la cabeza) ocupará quizá el mejor capítulo de dicha investigación, teniendo en cuenta también, claro está,  el aporte de la otra generación Herrera integrada por Ariel, Luis, Rodomiro, Francisco, Calixto, Germán, Miguel y Cruz, y otros primos y sobrinos que siguen la huella de los fundadores de la legendaria “Orquesta Herrera Hermanos”. Ejemplar familia, no solo de buenos intérpretes,  también de buenos creadores y recreadores; de bondadosos y honestos amigos

“Qué le haremos si el nuestro es un país donde, además de no saber quiénes son nuestros amigos, nos damos el lujo peor de no saber quiénes son nuestros enemigos prioritarios”, escribió Macera para referirse a los  enfrentamientos entre republicanos   criollos conservadores y criollos liberales (marginando y explotando a la población indígena) en plena época fundacional de la República. Enfrentamientos que siguen llevando al Perú a seguir siendo una república inconclusa, con no muchos ciudadanos democráticos, en vísperas del bicentenario de nuestra independencia. Los pintores y los músicos, los maestros empíricos y académicos muestran ese desgarramiento colectivo, esa pena y melancolía, también la alegría irónica, en ceremonias religiosas y en las labores agrícolas.

     La filósofa y periodista Sonia Goldemberg nos ha entregado ya un acucioso documental sobre los saxofonistas de las bandas del valle del Mantaro, es decir de los andes centrales: “Los metaleros de Huancayo”. Está pendiente un trabajo sobre los músicos populares de los andes orientales. 

      Macera fue todo un señor historiador que, al mismo tiempo, hizo historia: en el siglo XX y parte del siglo XXI, junto a sus maestros Raúl Porras Barrenechea y Jorge Basadre. Nos aconsejaba acometer ese trabajo de investigación y otros como la biografía intelectual de Toribio Rodríguez de Mendoza que le había encargado, a  su vez,  su maestro Raúl Porras, y no cumplió por falta de tiempo y apoyo. (Días antes de su muerte tuvo la amabilidad de entregarnos sus fichas y datos bibliográficos, invocándonos terminar dicha tarea,  en esa estamos). Gracias Pablo, maestro,  hermano y amigo, como solías escribirnos en las dedicatorias de muchos de tus libros, como el que escribiste sobre los Pintores Populares Andinos, donde  a pesar que te centraste en la cultura popular del Cusco, tuviste el acierto de ocuparte de las pinturas “Los Tocuyos de Semana Santa en Chachapoyas” que se exhibieron tanto en la  Catedral  de Chachapoyas como en otras iglesias, los mismos que han ido a parar misteriosamente a colecciones privadas de Lima y del extranjero. Pues religiosidad popular, pintura y música sacra fueron parte esencial de la “cultura musical” amazonense, como dijo muy bien  Germán Cullampe Herrera en una de sus últimas entrevistas para la televisión.

     Finalmente. Así, de esta manera nos hemos sacado el clavo (doloroso y dolido) al escribir en homenaje a estas dos amistades paralelas…así creemos evitar que nos jalen las patas. ¡Salud Pablo! ¡Salud Germán! Pero que sea con  una sabrosa chicha de arroz preparada por tu esposa Zoila que tanto te ama y te seguirá amando. 

*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 13 de febrero de 2020. Luis Alberto Arista Montoya.

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