Reina de la selva Radio en vivo
Lunes, 3 de Marzo del 2020
PASTILLITAS PARA EL ALMA  |   EL FAROL DE ANGELA SABARBEIN |   NOSOTROS |   CONTÁCTENOS

VISITA INESPERADA

Pastillita para el Alma 28 – 12 – 19 Una llamada en el celular, un número no conocido, de repente la voz inconfundible del amigo que hace tiempo no escucho y que vive en otro país. Pasada la sorpresa, los saludos de estilo, diferentes a los que hacen en nuestra tierra

VISITA INESPERADA



06/01/20 - 04:41

Pastillita para el Alma 28 – 12 – 19

Una llamada en el celular, un número no conocido, de repente la voz inconfundible del amigo que hace tiempo no escucho y que vive en otro país. Pasada la sorpresa, los saludos de estilo, diferentes a los que hacen en nuestra tierra, como ¿Cuándo has llegado? y ¿Cuándo te regresas?, que nunca son con mala intención, pero no suenan bonito, especialmente, para el que viene de visita.

Quedamos en vernos a las 17 horas, así es que tuve que hacer las llamadas y posponer una reunión que no era tan importante y regresar a la casa y esperar su llegada, que como siempre él se anuncia, es muy puntual, -  como un respeto al tiempo de ambos, -  sin embargo, mi grato amigo, no tenía en cuenta que está en nuestra Lima virreinal, muchas veces coronada y que con los problemas del tránsito, casi nunca nadie llega a la hora acordada.

Pasado un tiempo prudencial, hizo su aparición, sonriente, esbelto, con paso firme, tal vez haciendo alarde en forma disimulada de ser mi menor, solo por dos años, que cuida muy bien su salud y que en su país de adopción, se vive regiamente. Le pregunté por su esposa y me tranquilizó cuando me dijo que ella venía un poco más tarde.

Mi amigo Víctor, es un empresario, dedicado a la industria farmacéutica, vive mucho tiempo en el país del Norte y tiene negocios de tipo internacional en Latinoamérica.

Fue el cofundador de las Misiones Médicas que hacen 7 años se realizan en la región Amazonas, atendiendo a los pacientes en el Hospital Virgen de Fátima de Chachapoyas, en el mes de agosto. En ningún momento tocamos este punto en el cual tanto él como yo, participamos en las tres primeras campañas de salud y nos dedicamos a tocar temas sobre el ornato y el desarrollo turístico, tan galopante que tiene nuestra región  Amazonas. Me olvidaba decir, que  mi amigo Víctor, es natural de Chachapoyas, aunque tiene toda la pinta de gringo y no parece guayacho porque no tiene el dejo de nuestros paisanos y habla inglés.

Tanto él como yo, no estamos de acuerdo con el ornato de la plaza de armas de nuestra tierra, especialmente con la desaparición de los jardines que rodeaban a la pileta central, que se veía muy bien y era característica de la fidelísima ciudad de nuestros amores, así  como la desaparición de todos los arbolitos donde muchas veces se cobijaban de la lluvia y del sol los vocales de la corte de justicia, cuando el local estaba en lo que es ahora los altos del Bar Chacha. Los arbolitos adornaban la ciudad y era el lugar donde hacían sus nidos los gorriones y cantaban, todas las mañanas y al anochecer, los jilgueros, los guanchacos y los piuros,  mientras los seminaristas se dirigían a la catedral a la hora del rezo. Claro que hubo un pino o ciprés maldito, frente a la Tesorería fiscal de don Celcito Eguren, que mi hermano Julio Bonifaz, cuando fue alcalde lo desapareció y lo quemó, para no volver a verlo jamás.

Víctor me preguntó sobre mis Pastillitas para el Alma; me increpó por no publicarlas, a manera de disculpa le dije que ahora tengo a una sobrina, muy querida, que ya está demorando casi dos años para editarlas, no las 2500 páginas sino solo 150 hojas y que posiblemente este año salga una publicación. Me recomendó que tenga mucho cuidado en los originales y me contó que en el lugar donde vive hay muchas tormentas de rayos y que con su computadora había perdido valiosa información, que felizmente lo tenía en una de sus agencias en otro país, cosa que felizmente nosotros en nuestra Lima la horrible, no tenemos esas preocupaciones.

Al poco tiempo llegó Dorita, la esposa de mi amigo Víctor, acompañada de una sobrina muy bonita, casada con un médico patólogo de un hospital muy importante de la localidad.

Dorita, como siempre, esbelta, muy hermosa y señorial, no digo derramando lisura, porque ella es incapaz de pronunciar una palabra fuera de tono. Venía vestida de negro, guardando luto por la muerte  muy reciente de un hermano muy querido; la pulcritud y la elegancia de su traje, parecía a una de nuestras matronas aristócratas de la fidelísima ciudad de San Juan de la Frontera de los Chachapoyas. Indudablemente Víctor es un hombre feliz de tener una compañera de toda su vida, tan amable y bondadosa. 

Conversamos de Kuélap, la belleza de su arquitectura, luego, de las casas con paredes blancas, sus balcones, con maceteros de variedad de flores y puertas marrones, con sus techos de tejas y la amabilidad de la gente de Chachapoyas. 

Fue muy corto el tiempo que nos regalaron esta pareja de amigos tan especiales, pero fue suficiente para que, en la velocidad de nuestros pensamientos, volver al hospital Virgen de Fátima y entrar nuevamente a su sala de operaciones y dibujar una sonrisa en la carita de los niñitos con malformaciones congénitas de labio leporino, caminar otra vez por los pasillos del nosocomio, en compañía de nuestras esposas como voluntarias y todo un enjambre de damas y varones, de médicos y enfermeras atendiendo pacientes, dando su tiempo a cambio de nada.

Allí en mi mente pasaban las figuras de William Baldárrago, Homero Oyarce, Víctor Chquimbalqui, Miriam Tenorio, Sandrita Silva, Marujita Torres, Juanita Ruiz, Cynthia D Costa, Conrado Tuesta, Lula Chávez, Chela López; Cecilia Emanuel; Sonia Pazos, Elina Vildózolo, Jenner Cabañas,  Sandra Latorre, Julito Sagastegui, el Dr Ernesto Flores, Dr. Loel Zorrilla, César Abad, la Dra. Susana Tovar  y cientos de voluntarios tanto de Chachapoyas como venidos de USA, y de otras partes de nuestro Perú, que contagiados de los fundadores de la Misión no escatimaban esfuerzos para dar lo mejor de ellos, atendiendo a los muchos pacientes que hacían cola en los tres días que duraba la atención y la campaña médica. 

Jamás olvidar la presencia del Dr.Luis Raez, un oncólogo de mucho prestigio en los Estados Unidos de América y que con mucha humildad se confundía con el entusiasmo de los voluntarios y como pasar desapercibido a nuestro gran Ismael  Larosa, que derramando su simpatía y su gran humildad compartía con cientos de admiradores que le robaban su tiempo para tomarse una foto que estoy seguro lo guardan como un objeto de mucho valor en algún rincón de sus aposentos  y en un lugar preferencial de sus corazones.

Con Víctor en alas de nuestros recuerdos, empezamos a caminar, cuesta arriba, por la calle de El Triunfo, saliendo de su casa con una portada de madera de dos hojas y subir hasta la plazuela de Belén y contemplar a su hermano Antonio parado en los tres palos, defendiendo como arquero de la selección del Colegio San Juan de la Libertad, junto a sus grandes amigos de equipo como Leopoldo Echáiz, Víctor Torres Sarmiento, Jorge Chávez Ramos, Lucho Castañeda, Samuel Echáiz, Francisco Reyna, el riche; Abel Bardales, el lluquete; el capitán Felipe Latorre y algunos otros que ya no recordamos, pero que ponían todo su empeño y su pundonor para triunfar en la canchita de Belén, de tierra roja, con “curpas” y terrones, pedazos de tejas y piedras de ripio, que fue el altar donde los bravos chachapoyanos dejaron su sudor y cuantas veces su sangre defendiendo el color de su camiseta y de su institución.

Los amigos son eso y mucho más. Ellos nos regalan su tiempo cuando nos visitan, pero además nos traen vida, porque se cumplen en toda su acepción que “EL RECORDAR ES VOLVER A VIVIR” y mucho más cuando esas remembranzas son expresiones de sentimientos que solo traduce  vivencias llenas de sinceridad y sin ninguna mezquindad escondida.

Víctor y Dorita, gracias por esta visita tan fugaz, pero lo suficiente para retroalimentar nuestra amistad, nacida en el servicio a la gente que nos necesita, que ha crecido en la veracidad de nuestra conducta acrisolada en la honestidad y cordialidad y que seguramente trascenderá en el recuerdo de nuestros hechos, en la gente que nos juzgue a la altura de nuestros ideales y valores, cuando nuestros cuerpos físicos se han convertido en polvo y ceniza.

Mientras tanto y gozando de salud física y mental y hasta que Dios disponga, que este año y los venideros sean para ustedes, gratos amigos, de felicidad y dicha plena, gozando de la bendición y protección de Dios.

Jorge REINA Noriega
*AYÚDAME A AYUDAR*
jorgereinan@gmail.com

Comentar

+ PASTILLITAS


NOTICIAS